LUIS PUENZO, ADIOS A UN GRANDE

Murió Luis Puenzo, el director que ganó el primer Oscar para Argentina. A los 80 años, falleció el reconocido director de cine Luis Puenzo, famoso por su película «La historia oficial», ganadora del Oscar a Mejor Película Extranjera en 1986. El cineasta, guionista y productor dejó un legado imborrable en la industria cinematográfica argentina, siendo el responsable del primer galardón de la Academia para el país. Puenzo no fue un nombre más en la cartelera: fue el hombre que sostuvo la primera estatuilla dorada, en una noche del 24 de marzo de 1986 que quedó grabada en la memoria colectiva, cuando recordó que mientras él recibía el máximo honor del séptimo arte se cumplían diez años del inicio del período más oscuro de la dictadura en su país. Más allá de ese hito, Puenzo desarrolló una carrera que combinó lo local con lo global, dirigiendo a estrellas como Gregory Peck y Jane Fonda en «Gringo viejo» (1989), adaptando a Albert Camus en «La peste» (1992) con William Hurt y Robert Duvall, y siendo también uno de los fundadores de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina y presidente del INCAA entre 2020 y 2022.

Sin embargo, a diferencia de aquel 1986 cuando el país celebraba un hito cultural mundial, el presente argentino muestra una realidad muy distinta a la que Puenzo supo protagonizar. Mientras el cine argentino llora a uno de sus gigantes, los trabajadores argentinos, en su propio día conmemorativo, viajaron poco y gastaron barato. Los datos del último fin de semana largo por el Día del Trabajador reflejan una caída interanual del gasto turístico cercana al 33%, con estadías reducidas a solo dos noches y un perfil de «turista gasolero» que priorizó destinos cercanos, alojamientos económicos y promociones bancarias antes que el consumo desahogado que caracterizó otras épocas. Como bien señaló el propio Puenzo al referirse a la vigencia de su obra: «¿Es muy diferente el 2016 que la época de los militares? No. Estamos en el mismo ciclo histórico-económico que empezó antes del golpe». Una frase que, dicha en otro contexto, resuena como un espejo de las dificultades actuales: un país que produce genios culturales pero no logra despegar económicamente. Luis Puenzo se fue, pero queda su obra. Y queda también la pregunta: ¿cómo es posible que un país que produjo al director del primer Oscar latinoamericano tenga hoy a sus trabajadores viajando poco y gastando barato? Quizás, como él mismo reflexionaba, los ciclos históricos se repiten y aún estamos esperando esos «nuevos sueños» que mencionó al recibir la estatuilla. Mientras tanto, el cine argentino llora a uno de sus gigantes y el bolsillo popular sigue ajustado.

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