Durante enero de 2026, los Bomberos Voluntarios de Pilar realizaron un total de 435 intervenciones, reflejando un inicio de año con alta demanda operativa. De ese número, 291 servicios estuvieron relacionados con incendios.
Un dato que encendió las alarmas es que 208 de esos siniestros correspondieron a focos en pastizales, arboledas y quema de residuos. Esto significa que el 70% de los incendios atendidos por el cuartel tuvieron como origen este tipo de situaciones, muchas veces asociadas a prácticas negligentes.
Quemas que se inician y no se pueden controlar
Según el análisis operativo, la mayor parte de los incendios registrados en enero no correspondió a grandes áreas forestales, sino a extensos sectores de pastizales, una característica propia del territorio de Pilar. En muchos casos, el fuego se inicia con la intención de quemar residuos vegetales o limpiar terrenos, pero las llamas se expanden rápidamente, obligando a la intervención de varias dotaciones en simultáneo.
Bomberos señalaron que no es extraño que, mientras se combate un incendio, se estén desarrollando otros focos al mismo tiempo en distintos puntos del distrito, lo que genera una alta demanda de recursos humanos y materiales. El humo, el avance del fuego y la cercanía con viviendas, comercios o instalaciones productivas incrementan el riesgo para la comunidad.
Desde la institución remarcaron que la enorme mayoría de los incendios requiere de la acción humana para iniciarse, ya sea de manera directa o indirecta. En el caso de Pilar, el patrón dominante está vinculado a quemas de pastizales iniciadas por personas que subestiman la capacidad de propagación del fuego.
A esto se suma el impacto de condiciones climáticas que favorecen el avance de las llamas: falta de lluvias, altas temperaturas y material vegetal seco, un combo que convierte cualquier foco en una amenaza potencial para barrios enteros.
Llamado a la prevención y a la responsabilidad comunitaria
En su comunicado, Bomberos Voluntarios de Pilar subrayaron que la prevención es una tarea colectiva y que el rol de los vecinos es clave para reducir la cantidad de incendios. Entre las recomendaciones difundidas se encuentran no encender fuego en campos y pastizales, no arrojar colillas ni vidrios, evitar fogatas y mantener limpios los perímetros de las propiedades.
También instaron a denunciar conductas riesgosas que puedan derivar en incendios, al advertir que el daño no se limita al lugar donde se inicia el fuego, sino que puede afectar a terceros, animales, bienes materiales y la salud de la población.
